A lo largo de la historia han surgido relatos sobre personas que aseguran percibir un olor particular poco antes de que alguien muera. Algunas descripciones hablan de un aroma dulce, metálico, parecido a productos químicos o incluso de un olor desagradable difícil de identificar.
La idea puede resultar inquietante, pero es importante distinguir entre experiencias personales, creencias populares y fenómenos que tienen una explicación médica o biológica.
Hasta ahora, la ciencia no ha identificado un olor específico que permita predecir que una persona va a morir en poco tiempo.
¿Existe realmente un “olor de la muerte”?
No existe evidencia científica sólida de que las personas puedan detectar mediante el olfato una señal universal que indique que alguien está a punto de morir.
Sin embargo, durante las últimas etapas de algunas enfermedades graves pueden producirse cambios metabólicos y químicos en el organismo que modifican el olor corporal, el aliento o el de determinadas secreciones.
Eso no significa que exista un aroma único ni que pueda utilizarse para determinar cuánto tiempo le queda a una persona.
El cambio del aliento puede tener diferentes causas
En personas gravemente enfermas pueden aparecer modificaciones en la respiración y en el metabolismo.
Por ejemplo, determinados trastornos metabólicos pueden producir halitosis con olores particulares.
Un ejemplo conocido es la cetoacidosis diabética, que puede producir un aliento afrutado debido a la presencia de cetonas. Se trata de una emergencia médica y no debe confundirse con una señal inevitable de muerte.
También pueden aparecer cambios en el aliento debido a infecciones, medicamentos, deshidratación o problemas de órganos.
¿Por qué algunas personas describen un olor dulce?
En determinadas enfermedades, el organismo puede producir sustancias químicas que modifican el olor del aliento.
Las cetonas, por ejemplo, pueden generar un olor afrutado o similar al de la acetona.
Pero este olor puede aparecer por diferentes situaciones, como ayuno prolongado, dietas muy bajas en carbohidratos o, especialmente, cetoacidosis diabética.
Por eso, percibir un olor dulce no significa que alguien esté cerca de morir.
También puede cambiar el olor corporal
Cuando una persona se encuentra muy enferma puede comer y beber menos, sudar de manera diferente, recibir medicamentos o permanecer durante períodos prolongados en cama.
Todos estos factores pueden modificar el olor corporal.
Además, si una persona tiene una infección, heridas, problemas en la piel o dificultades para mantener su higiene, pueden aparecer olores nuevos.
La causa puede ser completamente diferente de lo que las creencias populares llaman “olor a muerte”.
¿Y si solo una persona percibe el olor?
Aquí aparece otra posibilidad importante: la percepción olfativa puede alterarse.
Una persona puede percibir olores que no están presentes en el ambiente. Esta experiencia se conoce como fantosmia.
Puede aparecer asociada con diferentes situaciones, entre ellas:
- Infecciones respiratorias.
- Migrañas.
- Problemas de los senos paranasales.
- Determinados medicamentos.
- Traumatismos.
- Algunas enfermedades neurológicas.
Por eso, si una persona percibe repetidamente un olor extraño que los demás no pueden detectar, especialmente si no existe una fuente evidente, conviene comentarlo con un profesional de salud.
¿Puede el olfato detectar que alguien está enfermo?
El olor corporal puede cambiar como consecuencia de determinadas enfermedades.
La investigación científica incluso estudia cómo determinados compuestos volátiles producidos por el organismo podrían ayudar a identificar enfermedades.
Pero esto es muy diferente de decir que el olfato humano puede predecir la muerte.
No existe actualmente una prueba casera basada en el olor que permita saber que una persona morirá próximamente.
Los cuidados al final de la vida también pueden producir cambios
Durante los últimos días u horas de vida pueden aparecer cambios normales en el organismo, como modificaciones en la respiración, la circulación, el nivel de conciencia y la temperatura corporal.
También pueden cambiar la alimentación, la hidratación y la producción de saliva.
Estos cambios pueden influir indirectamente en los olores que se perciben.
Sin embargo, ninguno de ellos constituye por sí mismo una forma precisa de predecir el momento de la muerte.
¿Qué hacer si aparece un olor extraño?
Si el olor procede de una persona enferma, es mejor buscar primero una explicación concreta.
Puede ser necesario revisar:
- Higiene bucal.
- Medicamentos.
- Hidratación.
- Alimentación.
- Infecciones.
- Heridas o lesiones en la piel.
- Enfermedades metabólicas.
Si el cambio de olor aparece junto con confusión, dificultad para respirar, pérdida de conciencia, vómitos persistentes o un deterioro repentino, se necesita atención médica urgente.
En resumen
La idea de que existe un “olor que anuncia la muerte” forma parte de numerosas historias y creencias, pero la ciencia no ha demostrado que exista un olor específico capaz de predecir que una persona está a punto de morir.
Lo que sí puede ocurrir es que ciertas enfermedades graves, alteraciones metabólicas, medicamentos o cambios propios de una enfermedad avanzada modifiquen el olor del aliento o del cuerpo.
Y si una persona percibe un olor que nadie más puede detectar, también puede tratarse de una alteración del olfato como la fantosmia.
Un olor extraño puede ser una señal para prestar atención a la salud, pero no debe interpretarse automáticamente como un anuncio de muerte.
