El documental The Girl in the Picture (La niña de la foto), estrenado en Netflix, reconstruye uno de los casos criminales más complejos y trágicos en la historia reciente de Estados Unidos. Dirigido por Skye Borgman, el largometraje desentraña la red de mentiras, secuestros y abusos perpetrados durante décadas por el sociópata Franklin Delano Floyd, centrándose en el largo proceso para devolver la verdadera identidad a una víctima conocida durante años bajo múltiples seudónimos.
1. El punto de partida: el atropello de Tonya Hughes
La investigación que dio origen al documental comenzó en abril de 1990 en Ciudad de Oklahoma, con lo que en apariencia era un siniestro vial cotidiano.
-
El incidente inicial: Una joven madre de 20 años, registrada legalmente como Tonya Hughes, fue encontrada al costado de una carretera con severos traumatismos craneales. Falleció poco después en el hospital en circunstancias sospechosas.
-
La sospecha policial: Las autoridades locales iniciaron una indagación sobre el entorno de la víctima, poniendo el foco en su esposo, Clarence Hughes, un hombre considerablemente mayor que ella. Tras la muerte de la joven, las autoridades descubrieron que el matrimonio operaba bajo identidades falsas y que la víctima no era quien afirmaba ser.
2. La red de secuestros y el descubrimiento de Suzanne Sevakis
La intervención del Buró Federal de Investigaciones (FBI) reveló una trayectoria sistemática de raptos, manipulación y sustitución de documentos ejecutada por Franklin Delano Floyd.
-
El origen de la víctima: Floyd, un prófugo de la justicia desde la década de 1970, conoció a una mujer llamada Sandra Sevakis, quien tenía cuatro hijos pequeños. Tras el arresto temporal de la madre por un delito menor, Floyd secuestró a los cuatro niños. Aunque abandonó a tres de ellos en un hogar de acogida, retuvo a la mayor: Suzanne Marie Sevakis.
-
La crianza bajo secuestro: Floyd crió a Suzanne haciéndola pasar por su propia hija bajo el nombre de Sharon Marshall. Durante años la sometió a abusos físicos y sexuales, obligándola a mudarse constantemente de estado para evitar la localización policial. Más tarde, la forzó a casarse con él bajo la falsa identidad de Tonya Hughes.
3. El asesinato de Michael y la resolución del enigma de la foto
Tras la muerte de Suzanne/Tonya en 1990, Floyd desató un nuevo episodio de violencia que aceleró el trabajo de los investigadores para cerrar el caso.
-
El secuestro del menor: En 1994, Floyd irrumpió armado en la escuela primaria de Michael Hughes —el hijo de dos años de Suzanne que se encontraba bajo custodia temporal—, secuestrando al niño y al director del colegio. Años más tarde, Floyd confesó haber asesinado al menor poco después de su captura.
-
Identificación definitiva: No fue sino hasta 2014 que las pruebas genéticas de ADN y las investigaciones de genealogía forense confirmaron de manera concluyente que la joven de la fotografía original era Suzanne Marie Sevakis, nacida en 1969.
4. Legado del caso en la justicia forense
La resolución de la identidad de Suzanne Sevakis marcó un hito en la aplicación del análisis genético para resolver casos antiguos (cold cases).
-
Condena final: Franklin Delano Floyd fue sentenciado a la pena de muerte por el asesinato de Cheryl Ann Commesso (otra víctima vinculada a su entorno) y por el secuestro de Michael Hughes, permaneciendo en el corredor de la muerte hasta su fallecimiento por causas naturales en prisión.
-
Impacto documental: La producción audiovisual sirvió para desmantelar la narrativa del agresor y restituir la memoria de Suzanne Sevakis, destacando la resiliencia de sus allegados y el trabajo multidisciplinario de los agentes que lograron devolverle su nombre legítimo.
