Si tienes orégano en casa, podrías estar aprovechando un pequeño tesoro natural

El orégano es mucho más que una hierba aromática para darle sabor a las comidas. Sus hojas contienen compuestos vegetales como carvacrol, timol y ácido rosmarínico, que han despertado interés por sus propiedades antioxidantes y antimicrobianas.

Sin embargo, es importante diferenciar entre lo que se ha observado en estudios de laboratorio y los beneficios que realmente están demostrados en personas. El orégano puede formar parte de una alimentación saludable, pero no debe considerarse un medicamento capaz de curar enfermedades.

Una hierba rica en compuestos vegetales

El orégano contiene diferentes sustancias bioactivas que pueden actuar como antioxidantes.

Los antioxidantes ayudan a proteger las células frente al daño producido por los radicales libres. Por esta razón, incluir hierbas y especias variadas en la alimentación puede aumentar la diversidad de compuestos vegetales que consumimos.

Puede ayudar a dar sabor sin añadir mucha sal

Uno de los beneficios más prácticos del orégano es mucho más sencillo: permite mejorar el sabor de los alimentos.

Puedes utilizarlo para condimentar:

  • Tomates y ensaladas.
  • Pollo.
  • Pescado.
  • Carnes.
  • Sopas.
  • Verduras asadas.
  • Pasta.
  • Legumbres.
  • Salsas caseras.

Utilizar hierbas aromáticas puede facilitar que una persona reduzca la cantidad de sal que añade a determinados platos.

¿Tiene propiedades antimicrobianas?

Sí, algunos componentes del orégano han demostrado actividad contra determinados microorganismos en estudios de laboratorio.

El carvacrol y el timol, por ejemplo, han sido investigados por sus efectos frente a diferentes bacterias y hongos.

Pero hay una diferencia importante: que una sustancia pueda afectar a un microorganismo en un laboratorio no significa que comer orégano pueda curar una infección en el cuerpo humano.

Por eso, no debe utilizarse como sustituto de antibióticos u otros tratamientos prescritos.

¿Y el aceite de orégano?

El aceite esencial de orégano es mucho más concentrado que la hierba utilizada en la cocina.

Por esa razón, no debe confundirse una pequeña cantidad de orégano seco con unas gotas de aceite esencial.

Los aceites esenciales pueden irritar la piel y las mucosas y, dependiendo de la concentración y la forma de uso, pueden provocar efectos adversos.

No es recomendable ingerir aceite esencial de orégano por cuenta propia como si fuera un medicamento.

¿Puede ayudar a la digestión?

Tradicionalmente, el orégano se ha utilizado para diferentes molestias digestivas. Sin embargo, la evidencia clínica disponible no permite afirmar que una infusión de orégano pueda tratar enfermedades digestivas específicas.

Como condimento, sí puede incorporarse tranquilamente a una alimentación variada.

¿Ayuda a controlar el azúcar o el colesterol?

Existen investigaciones preliminares sobre diferentes compuestos presentes en el orégano y su posible relación con procesos metabólicos.

Sin embargo, no hay suficiente evidencia para recomendar el orégano como tratamiento para la diabetes, el colesterol elevado o la hipertensión.

Si tienes alguno de estos problemas, las hierbas pueden complementar una alimentación saludable, pero no reemplazan los tratamientos indicados.

Una forma sencilla de aprovecharlo

Una de las mejores maneras de utilizar el orégano es simplemente incorporarlo a las comidas.

Puedes preparar, por ejemplo, una ensalada de tomate con:

  • Tomate fresco.
  • Cebolla.
  • Orégano seco.
  • Aceite de oliva.
  • Un poco de limón.
  • Una cantidad moderada de sal.

También puedes espolvorearlo sobre verduras asadas, pescado o pollo.

Así obtienes sabor y los compuestos naturales de la planta sin convertirla en un supuesto remedio milagroso.

Precauciones

El orégano utilizado normalmente como condimento suele ser seguro para la mayoría de las personas.

Sin embargo, los extractos y aceites concentrados pueden tener efectos diferentes y pueden interactuar con algunos medicamentos.

Las personas embarazadas, quienes toman medicamentos de forma habitual o quienes desean utilizar suplementos concentrados deberían consultar con un profesional antes de hacerlo.

En resumen

Tener orégano en casa sí puede ser una pequeña ventaja para la cocina y la alimentación.

Esta hierba aporta compuestos antioxidantes y otras sustancias vegetales interesantes, además de permitir condimentar los alimentos sin depender tanto de la sal.

Pero sus propiedades no deben exagerarse.

El verdadero «tesoro» del orégano está en utilizarlo como parte de una alimentación variada y saludable, no en convertirlo en un sustituto de los tratamientos médicos.