La prediabetes significa que los niveles de glucosa en la sangre están por encima de lo normal, pero todavía no alcanzan los valores utilizados para diagnosticar diabetes tipo 2.
Lo más importante es saber que la prediabetes generalmente no provoca síntomas claros. Muchas personas pueden tenerla durante años sin darse cuenta y descubrirla mediante un análisis de sangre.
Por eso, las señales del cuerpo pueden servir como motivo para consultar, pero no permiten confirmar por sí solas que tengas prediabetes.
1. A menudo no hay ninguna señal
Este es el punto más importante.
Una persona puede sentirse completamente bien y aun así tener niveles elevados de glucosa.
Por eso, si existen factores de riesgo, los análisis son mucho más útiles que intentar reconocer síntomas.
Entre los factores que pueden aumentar el riesgo se encuentran:
- Sobrepeso u obesidad.
- Antecedentes familiares de diabetes tipo 2.
- Poco ejercicio físico.
- Presión arterial elevada.
- Alteraciones del colesterol.
- Antecedentes de diabetes gestacional.
- Síndrome de ovario poliquístico.
2. Más sed de lo habitual
La sed excesiva puede aparecer cuando la glucosa está suficientemente elevada como para provocar cambios en el equilibrio de líquidos.
Sin embargo, este síntoma es más característico de una diabetes ya establecida que de una prediabetes temprana.
También puede deberse simplemente al calor, ejercicio, alimentación o deshidratación.
3. Orinar con mayor frecuencia
Necesitar ir al baño mucho más de lo habitual puede estar relacionado con niveles elevados de glucosa.
Al igual que ocurre con la sed, no es un síntoma específico de la prediabetes y puede tener muchas otras causas.
4. Cansancio persistente
Sentirse cansado ocasionalmente es normal.
Pero un cansancio persistente puede aparecer junto con alteraciones de la glucosa, aunque también puede deberse a falta de sueño, anemia, estrés, problemas de tiroides, medicamentos y muchas otras situaciones.
Por eso, no conviene asumir que el cansancio significa que tienes prediabetes.
5. Visión borrosa
Los cambios importantes en la glucosa pueden afectar temporalmente la forma en que el ojo enfoca y producir visión borrosa.
Pero este síntoma no permite diagnosticar prediabetes.
Si la visión cambia repentinamente o existe pérdida de visión, se necesita valoración médica.
6. Heridas que tardan en cicatrizar
La glucosa elevada durante períodos prolongados puede afectar diferentes procesos relacionados con la cicatrización.
Sin embargo, una herida que tarda en sanar también puede tener otras explicaciones.
Si tienes una lesión que no mejora, especialmente en los pies, es recomendable consultar.
7. Infecciones frecuentes
Los niveles elevados de glucosa pueden favorecer determinados tipos de infecciones, especialmente cuando la diabetes está establecida.
Pero tener infecciones ocasionales no significa automáticamente que tengas prediabetes.
Entonces, ¿cómo saber si realmente tienes prediabetes?
La única manera de confirmarlo es mediante pruebas de glucosa en sangre.
Las pruebas utilizadas habitualmente incluyen:
Hemoglobina A1c
Muestra un promedio aproximado de los niveles de glucosa de los últimos meses.
Un resultado de 5,7 % a 6,4 % se encuentra dentro del rango de prediabetes.
Glucosa en ayunas
Una glucosa en ayunas de 100 a 125 mg/dL se encuentra dentro del rango de prediabetes.
Prueba de tolerancia oral a la glucosa
Después de una prueba específica con una bebida de glucosa, un resultado de 140 a 199 mg/dL a las dos horas corresponde al rango de prediabetes.
Los resultados deben interpretarse teniendo en cuenta el contexto clínico y, en algunos casos, confirmarse mediante una segunda prueba.
¿Se puede revertir la prediabetes?
En muchas personas, sí es posible mejorar significativamente los niveles de glucosa y reducir el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 mediante cambios en el estilo de vida.
Algunas medidas importantes son:
- Realizar actividad física regularmente.
- Perder peso si existe sobrepeso, cuando sea apropiado.
- Aumentar el consumo de verduras, legumbres, frutas enteras y cereales integrales.
- Reducir las bebidas azucaradas y el exceso de alimentos ultraprocesados.
- Dormir adecuadamente.
- Seguir los controles médicos recomendados.
No es necesario eliminar completamente los carbohidratos. Lo importante es la calidad, cantidad y distribución de los alimentos.
No esperes a tener síntomas
Uno de los mayores problemas de la prediabetes es precisamente que puede pasar desapercibida.
Si tienes factores de riesgo o hace tiempo que no revisas tu glucosa, hablar con un profesional y realizarte las pruebas correspondientes puede ser mucho más útil que esperar a que aparezcan síntomas.
En resumen
La prediabetes generalmente no produce señales evidentes. Sed excesiva, orinar mucho, cansancio, visión borrosa o heridas que tardan en cicatrizar pueden aparecer cuando la glucosa está elevada, pero no son suficientes para diagnosticar prediabetes.
La mejor forma de saberlo es mediante un análisis de sangre, especialmente la hemoglobina A1c o la glucosa en ayunas.
Detectarla a tiempo puede darte una oportunidad importante para actuar y reducir el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
