Aprende a preparar enjuague bucal casero

Tener unos dientes limpios y sanos debe ser una de nuestras prioridades, no solo por cuestiones de estética sino también de salud.

El sarro y la placa bacterial se acumulan en los dientes y se endurecen alrededor de las encías, dándole a la boca un mal aspecto que revela falta de higiene y descuido.

Pueden aparecer por distintos motivos, pero sin importar cuáles sean lo más relevante es buscar la forma de combatirlos.

A continuación podrás aprender sobre dos remedios naturales para combatir el sarro y la placa, para que embellezcas tu dentadura y recuperes tu salud bucal sin gastar en costosos enjuagues comerciales, sino aprovechando lo que te ofrece la naturaleza.

Lino y sal marina para eliminar el sarro y la placa

Es bien sabido que los remedios naturales son en muchas ocasiones más efectivos que cualquier producto que puedas adquirir en una tienda, ya que suelen estar libres de posibles efectos secundarios provocados por sustancias químicas y conservantes.

Es por eso que ahora te presentamos dos formas de eliminar la placa y el sarro utilizando ingredientes naturales.

La primera de ellas es utilizando semillas de lino. El lino tiene la propiedad de pulir tus dientes, dejándolos blancos, brillantes y libres de bacterias.

Para aprovechar los beneficios de estas semillas, sólo debes masticar una cucharada de semillas sin tragártelas y posteriormente utilizar tu cepillo de dientes habitual.

Realiza los movimientos que siempre haces con el cepillo, aparentando que las semillas son pasta dental. Enjuaga con abundante agua.

El otro método para eliminar la placa y el sarro es utilizando sal marina, ya que gracias a sus propiedades antibacteriales no solo elimina el sarro sino que además previene el mal aliento y blanquea la dentadura.

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La forma de utilizar la sal marina también es muy fácil: solo colócala sobre tu cepillo de dientes húmedo y realiza los mismos movimientos que haces con la pasta dental. Enjuaga con abundante agua.

La sal marina también puede servirte como enjuague bucal, diluyendo en una vaso de agua media cucharada. Úsala como tu enjuague habitual.

Repite cualquiera de estos dos métodos tres veces por semana y muy pronto verás los resultados.

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