Notar que la parte blanca de los ojos (llamada esclerótica) se tiñe de un tono amarillento es un signo clínico que en medicina se conoce como ictericia.
La ictericia no es una enfermedad en sí misma, sino un síntoma de advertencia que nos indica que algo está ocurriendo en el organismo, generalmente relacionado con el hígado, la vesícula biliar o la sangre.
A continuación, te explicamos por qué ocurre, qué otros síntomas suelen acompañar a los ojos amarillos y cuándo es crucial acudir al médico.
🔬 ¿Por qué se ponen los ojos amarillos?
El color amarillo se debe a la acumulación excesiva de bilirrubina en los tejidos del cuerpo.
La bilirrubina es un pigmento de color amarillo-amarronado que se forma de manera completamente normal cuando el cuerpo destruye los glóbulos rojos viejos. En condiciones saludables, el hígado recoge esa bilirrubina, la procesa y la envía a través de las vías biliares hacia el intestino para ser eliminada (lo que le da el color marrón a las heces).
Si los ojos se ponen amarillos, significa que este proceso falló en alguna de sus etapas:
-
El cuerpo produce demasiada bilirrubina (por ejemplo, si los glóbulos rojos se destruyen más rápido de lo normal).
-
El hígado está inflamado o dañado y no puede procesarla (como en las hepatitis o cirrosis).
-
Las vías biliares están obstruidas y el pigmento no puede salir hacia el intestino (por ejemplo, debido a un cálculo/piedra en la vesícula o un tumor).
📋 Síntomas comunes que suelen acompañar a los ojos amarillos
Dependiendo de la causa que esté provocando la subida de la bilirrubina, la ictericia en los ojos casi nunca viene sola. Suele presentarse junto a uno o varios de los siguientes signos:
-
Piel amarillenta: La pigmentación suele empezar en los ojos y, si los niveles de bilirrubina siguen subiendo, se extiende a la piel, empezando por la cara y bajando hacia el torso y las extremidades.
-
Coluria (Orina muy oscura): La orina toma un color marrón intenso, similar al té cargado o a un refresco de cola. Esto ocurre porque el cuerpo intenta eliminar el exceso de bilirrubina a través de los riñones.
-
Acolia (Heces pálidas o de color arcilla): Si hay una obstrucción que impide que la bilis llegue al intestino, las heces pierden su color marrón característico y se vuelven blanquecinas, grises o de color masilla.
-
Prurito (Picazón generalizada): La acumulación de sales biliares debajo de la piel puede provocar una comezón intensa y constante en todo el cuerpo, que no mejora con cremas hidratantes comunes.
-
Dolor abdominal: Especialmente localizado en la zona superior derecha del abdomen (debajo de las costillas), donde se encuentran el hígado y la vesícula biliar.
-
Fatiga extrema y debilidad: Sentir un cansancio inusual y falta de energía sin una razón aparente.
-
Síntomas digestivos: Náuseas, vómitos, pérdida del apetito o intolerancia a los alimentos grasosos.
🚨 Cuándo conviene consultar al médico de inmediato
Los ojos amarillos siempre deben ser evaluados por un profesional de la salud (médico general, gastroenterólogo o hepatólogo) para determinar la causa exacta mediante análisis de sangre y ecografías.
Sin embargo, debes acudir a urgencias médicas de inmediato si la coloración amarilla se acompaña de:
-
Fiebre alta y escalofríos (puede indicar una infección grave en las vías biliares).
-
Dolor abdominal insoportable o agudo en el lado derecho.
-
Confusión mental, desorientación o somnolencia extrema.
-
Sangrados inusuales (en encías, nariz) o aparición de moretones sin haber sufrido golpes.
⚠️ Nota importante: Existe una condición benigna y común llamada Síndrome de Gilbert, en la cual el hígado procesa la bilirrubina un poco más lento de lo normal ante situaciones de estrés, ayuno prolongado o desvelos, provocando que los ojos se pongan ligeramente amarillos por temporadas breves sin representar un peligro. Sin embargo, antes de asumir cualquier diagnóstico, es indispensable que un médico descarte causas mayores a través de un examen de laboratorio de perfil hepático.
