Existen enfermedades que pueden desarrollarse durante años sin provocar síntomas evidentes. Por este motivo se conocen como enfermedades silenciosas, ya que muchas personas descubren que las padecen únicamente durante un chequeo médico o cuando aparecen complicaciones. Una de las más comunes es la hipertensión arterial, una afección que afecta a millones de personas en todo el mundo.
Detectarla a tiempo es fundamental, ya que un tratamiento adecuado y cambios en el estilo de vida pueden reducir significativamente el riesgo de complicaciones graves.
¿Qué es la hipertensión arterial?
La hipertensión arterial ocurre cuando la presión con la que la sangre circula por las arterias permanece elevada de forma persistente. Con el tiempo, esta presión excesiva puede dañar los vasos sanguíneos y aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares, insuficiencia renal y otros problemas de salud.
Lo más preocupante es que muchas personas no presentan síntomas durante años.
¿Por qué se le llama una enfermedad silenciosa?
En la mayoría de los casos, la hipertensión no produce señales claras en sus etapas iniciales. Algunas personas pueden experimentar dolores de cabeza, mareos o visión borrosa cuando la presión es muy elevada, pero estos síntomas no son exclusivos de esta enfermedad.
Por ello, la única forma confiable de detectarla es medir la presión arterial de manera periódica, incluso si la persona se siente completamente sana.
Factores de riesgo
Diversos factores pueden favorecer el desarrollo de hipertensión:
- Antecedentes familiares.
- Edad avanzada.
- Sobrepeso u obesidad.
- Alimentación rica en sal.
- Falta de actividad física.
- Consumo de tabaco.
- Consumo excesivo de alcohol.
- Estrés prolongado.
Tener uno o varios factores de riesgo no significa necesariamente que una persona desarrollará hipertensión, pero sí aumenta la importancia de realizar controles médicos.
Cómo prevenirla
Los especialistas recomiendan adoptar hábitos saludables para reducir el riesgo:
- Consumir más frutas, verduras, legumbres y cereales integrales.
- Limitar la sal y los alimentos ultraprocesados.
- Realizar actividad física con regularidad.
- Mantener un peso saludable.
- Evitar fumar.
- Moderar el consumo de alcohol.
- Controlar periódicamente la presión arterial.
Si el médico prescribe tratamiento, es importante seguirlo de forma constante y no suspender los medicamentos sin indicación profesional.
Precauciones
La hipertensión no puede diagnosticarse únicamente por los síntomas. Es necesario medir la presión arterial con equipos adecuados y confirmar el diagnóstico mediante una evaluación médica.
Busca atención médica de urgencia si presentas presión arterial muy elevada acompañada de dolor intenso en el pecho, dificultad para respirar, alteraciones del habla, pérdida de fuerza en un lado del cuerpo o un dolor de cabeza súbito e intenso.
