Esta anciana dejó una impactante carta antes de morir, quedarás impactado

Muchas veces las personas de tercera edad son abandonadas en los asilos por sus propios familiares.

Ya que no se quieren hacer cargo de sus necesidades, tales como bañarlos, limpiar sus necesidades y alimentarlos.

La mayoría de las personas olvidan que estos abuelos fueron en algún momento quienes cuidaron de ellos cuando eran bebés, y por ello no les pesa en la consciencia dejarlos abandonados, incluso pueden pensar que por su vejez van a olvidar hasta quienes son.

Pero en este caso tenemos la historia de una anciana que probó que las personas de tercera edad no son personas sin capacidad de recordar y saber quiénes fueron.

La abuela hasta recalca su propia experiencia describiendo a la persona que ella llegó a ser y cómo llegó hasta donde estuvo.

Mira la carta que dejó esta anciana antes de morir, reveló su identidad y dejó a todos boquiabiertos

Por ello es que no debemos subestimar el poder que tienen estas personas, ya que su edad no es una discapacidad, sino una fuente de muchas experiencias, que una persona joven nunca podría igualar ni con estudios.

La carta que dejó la anciana antes de morir fue la siguiente:


¿Qué veis, enfermeras? ¿Qué veis?

¿Qué piensan cuando me ven?

Una vieja cascarrabias, no muy lista.

Al que la comida se le cae por  los labios y nunca responde.

A la que le gritas: „Al menos podría intentarlo“.

Que parece no darse cuenta de las cosas que hacéis.

Y que siempre pierde algo. ¿Un calcetín o un zapato?

Que ocupa sus largos días en la cama o en el baño.

¿Es eso lo que pensáis? ¿Es eso lo que veis?

Pues entonces abrir los ojos, enfermeras, vosotras no me veis.

Os diré quién soy, ahora que estoy sentado

haciendo lo que siempre me dices y comiendo cuando me lo pides:

Soy una niña de 10 años, con padre y madre,

hermanos y hermanas, que se quieren.

Una chica de 17 con alas en los pies,

que sueña con encontrar pronto el amor.

Una enamorada de 20, al que el corazón le brinca.

Que recuerda los votos que prometió cumplir.

Que con 25 ya tiene sus propios niños,

A los que ha de guiar y dar un seguro hogar.

Una mujer con 30, cuyos hijos crecen rápido.

Unidos los unos a los otros con lazos que han de durar.

Con 40, mis jóvenes hijos han crecido y se han ido.

Pero mi esposo está conmigo para ver que no entristezco.

Con 50 vuelven a jugar bebés en mi regazo.

Volvemos a conocer a niños, mi amor y yo.

Días oscuros sobre mí, mi esposo ha muerto.

Miro al futuro y me pongo triste.

Y pienso en los años y en el amor que conocí.

Yo soy ahora una vieja. La naturaleza es terrible.

Me río de mi edad como un idiota.

Mi cuerpo se viene abajo. Gracia y fuerza se despiden.

Ahora solo queda una piedra, donde latía un corazón.

Pero en esta vieja carcasa aún vive una mujer joven.

Y mi maltrecho corazón se hincha.

Me acuerdo de las alegrías, me acuerdo de las penas.

Y vivo y amo, todos los días.

Pienso en los años, tan pocos y que se fueron tan rápido.

Acepto que la vida no es para siempre.

Por eso, gente, ¡abran sus ojos, abran sus ojos y vean!

Nada de vieja cascarrabias.

Mirad más de cerca. ¡Vedme a MÍ! 

Y recuerden esta carta la próxima vez que estén con una persona mayor.

Con esto nos queda claro que las personas de la tercera edad no son ingenuas, muchos de ellos pueden pensar igual que esta anciana, pero de igual forma son abandonados por sus propios familiares, lo cual es algo muy lamentable. Comparte este artículo con más personas para que la reflexión llegue a todos.

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