Las relaciones con una marcada diferencia de edad siempre consiguen capturar la atención masiva de las plataformas digitales. Por lo tanto, cuando una joven de 28 años y un hombre de 83 comparten su vida en internet, la polémica está asegurada. Asimismo, el contraste generacional desata una marea de comentarios divididos entre el escepticismo y la curiosidad. En consecuencia, cualquier giro en su dinámica de pareja se convierte de inmediato en un tema de conversación global. De este modo, la farándula digital encuentra en estos casos el combustible perfecto para alimentar el consumo viral.
