Hollywood está lleno de fotografías que documentaron estrenos, ceremonias y momentos especiales, pero solamente algunas consiguen convertirse en verdaderos símbolos de una época.
Una de ellas tiene como protagonista a Elizabeth Taylor durante los Premios Oscar de 1970.
La actriz apareció aquella noche con un elegante vestido de tonalidad violeta y una impresionante joya alrededor del cuello. Más de cinco décadas después, aquellas fotografías continúan apareciendo cuando se recuerdan los grandes momentos de estilo de la historia de los Oscar.
Pero detrás de aquella imagen existe mucho más que moda.
Una noche histórica para el cine
La 42.ª ceremonia de los Premios de la Academia se celebró el 7 de abril de 1970 en el Dorothy Chandler Pavilion de Los Ángeles.
Los premios reconocían las películas estrenadas durante 1969 y reunieron a algunas de las figuras más importantes del cine de la época.
Entre las producciones nominadas estaban Midnight Cowboy, Anne of the Thousand Days, Butch Cassidy and the Sundance Kid y otras películas que terminarían formando parte de la historia cinematográfica.
La gran ganadora como Mejor Película fue Midnight Cowboy.
Elizabeth Taylor volvió a robarse las miradas
Para 1970, Elizabeth Taylor ya era mucho más que una actriz reconocida.
Había comenzado su carrera desde niña y posteriormente se había convertido en una de las grandes estrellas internacionales de Hollywood.
Aquella noche llegó acompañada por Richard Burton y eligió un vestido violeta diseñado por Edith Head, una de las diseñadoras de vestuario más importantes de la industria cinematográfica.
El vestido destacaba por su elegancia y permitía que otro elemento se convirtiera en el gran protagonista de su apariencia.
Su espectacular diamante.
El famoso diamante Taylor-Burton
La joya que Elizabeth llevaba alrededor del cuello era el célebre diamante Taylor-Burton.
Richard Burton había adquirido la piedra en 1969. El diamante, de aproximadamente 69 quilates, fue posteriormente montado en un collar diseñado especialmente para Taylor.
La actriz explicó años después que inicialmente la piedra estaba montada como anillo, pero resultaba demasiado grande incluso para ella, por lo que terminó convertida en un collar.
La combinación del vestido violeta con aquella impresionante joya creó una de las imágenes más recordadas de la moda en los Oscar.
Richard Burton tenía otra razón para asistir
Aquella ceremonia también era importante para la pareja porque Richard Burton competía en la categoría de Mejor Actor.
Había sido nominado por su interpretación en Anne of the Thousand Days.
Entre sus competidores se encontraban Dustin Hoffman, Jon Voight, Peter O’Toole y John Wayne.
Finalmente fue John Wayne quien recibió la estatuilla por True Grit.
Aun sin llevarse el premio, Burton protagonizó junto a Elizabeth algunas de las imágenes más recordadas de aquella noche.
Elizabeth tenía un papel importante en la ceremonia
Taylor no había acudido simplemente como acompañante.
La actriz formaba parte del grupo de personalidades encargadas de presentar premios durante una ceremonia que no tuvo un anfitrión oficial.
Hacia el final de la gala apareció para entregar uno de los galardones más esperados: Mejor Película.
El premio terminó siendo para Midnight Cowboy, dirigida por John Schlesinger y protagonizada por Dustin Hoffman y Jon Voight.
Aquella escena reúne de alguna manera dos generaciones diferentes de Hollywood.
Elizabeth representaba el glamour clásico de los grandes estudios, mientras Midnight Cowboy pertenecía a una nueva etapa cinematográfica que comenzaba a explorar historias y personajes diferentes.
Edith Head también forma parte de aquella historia
El vestido que llevaba Elizabeth había sido creado por Edith Head.
Su nombre está relacionado con algunos de los vestuarios más famosos del cine clásico y su trayectoria fue reconocida en múltiples ocasiones por la propia Academia.
En el caso de Taylor, el diseño funcionó perfectamente porque no intentaba competir visualmente con la extraordinaria joya.
El resultado terminó siendo una apariencia equilibrada que todavía hoy aparece en recopilaciones sobre moda histórica de los Oscar.
Mucho más que una imagen de moda
Elizabeth Taylor fue mucho más que vestidos y diamantes.
Durante su carrera ganó dos Oscar como Mejor Actriz y protagonizó películas que se convirtieron en clásicos.
Con el paso de los años también utilizó su fama para apoyar diferentes causas humanitarias.
Sin embargo, aquella fotografía de 1970 continúa ocupando un lugar especial dentro de su historia.
En una sola imagen se reunieron algunos de los elementos más característicos del antiguo Hollywood: una estrella mundial, un vestido creado por una legendaria diseñadora, una joya extraordinaria y una de las noches más importantes del cine.
Quizá por eso, más de medio siglo después, la imagen todavía consigue llamar la atención.
No es solamente una fotografía de Elizabeth Taylor.
Es una pequeña ventana hacia una época irrepetible de Hollywood.
