El olor que algunas personas perciben antes de la muerte

Existen relatos de familiares y cuidadores que aseguran haber percibido un olor particular cuando una persona se encontraba en sus últimos momentos de vida. Esta experiencia ha dado lugar a numerosas historias, pero la ciencia ofrece una explicación mucho más prudente: no existe un olor específico que permita predecir que una persona va a morir.

Durante las últimas etapas de una enfermedad grave, el organismo puede experimentar cambios importantes que, en determinadas circunstancias, modifican los olores corporales.

¿Por qué puede cambiar el olor?

Cuando el cuerpo atraviesa cambios metabólicos importantes, puede producir diferentes compuestos que llegan a modificar el olor del aliento, la piel o las secreciones.

Además, una persona que se encuentra muy debilitada puede presentar cambios en la alimentación, la hidratación y la higiene. También pueden aparecer infecciones u otras alteraciones que contribuyan a modificar el olor habitual.

Por eso, percibir un olor diferente no significa necesariamente que la muerte sea inminente.

¿Existe realmente un «olor de la muerte»?

La idea de que existe un olor particular que aparece poco antes del fallecimiento se encuentra principalmente en testimonios y creencias populares.

Después de la muerte sí ocurren procesos naturales de descomposición que producen diferentes sustancias y olores. Sin embargo, estos procesos son distintos de los cambios que pueden presentarse mientras una persona todavía está con vida.

La ciencia no reconoce un aroma concreto como una señal fiable para determinar cuánto tiempo le queda a una persona.

También pueden ocurrir cambios en el aliento

En determinadas situaciones, los cambios metabólicos pueden producir olores diferentes en la respiración. Algunos pueden recordar a frutas, productos químicos u otros aromas intensos.

Estos cambios pueden tener numerosas causas y requieren valoración médica cuando aparecen junto con otros síntomas importantes.

¿Qué hacer si una persona cambia de olor?

Si el cambio es repentino y está acompañado de confusión, dificultad para respirar, pérdida de conciencia, fiebre u otros signos preocupantes, lo adecuado es buscar atención médica.

En una persona que recibe cuidados al final de la vida, los cambios físicos pueden formar parte del proceso natural. En esos casos, los profesionales sanitarios pueden explicar qué está ocurriendo y cómo proporcionar mayor comodidad.

Un fenómeno rodeado de mitos

La percepción de olores diferentes cerca del final de la vida puede tener explicaciones fisiológicas, ambientales o incluso relacionadas con el propio sentido del olfato de quien acompaña al paciente.

No existe un olor universal que anuncie la muerte, ni es posible determinar mediante el olfato cuándo una persona fallecerá.

La realidad es mucho más compleja y depende de las condiciones individuales. Por eso, ante cambios físicos importantes, es preferible prestar atención al conjunto de síntomas y recurrir a profesionales de la salud en lugar de confiar en interpretaciones populares.