La culebrilla, conocida médicamente como herpes zóster, es una enfermedad causada por la reactivación del virus de la varicela-zóster, el mismo que provoca la varicela. Después de superar esta infección, el virus puede permanecer inactivo en los nervios durante años y reactivarse más adelante.
El herpes zóster suele causar una erupción dolorosa con ampollas y puede afectar a personas de cualquier edad, aunque es más frecuente en adultos mayores y en quienes tienen el sistema inmunológico debilitado.
¿Cuáles son sus causas y síntomas?
La reactivación del virus puede estar relacionada con el envejecimiento, enfermedades que debilitan el sistema inmunológico, algunos tratamientos médicos o situaciones de estrés intenso.
Los síntomas suelen comenzar con dolor, ardor, hormigueo o sensibilidad en una zona del cuerpo. Días después aparece una erupción con pequeñas ampollas, generalmente en un solo lado del torso, el rostro o el cuello. También pueden presentarse fiebre, dolor de cabeza y malestar general.
¿Cómo se trata?
El tratamiento debe iniciarse lo antes posible, preferiblemente dentro de las primeras 72 horas desde la aparición de la erupción. Los médicos suelen indicar medicamentos antivirales para reducir la duración de la enfermedad y disminuir el riesgo de complicaciones.
Además, pueden recomendar analgésicos u otros medicamentos para aliviar el dolor. Mantener la zona limpia y seca, evitar rascarse y descansar adecuadamente también favorecen la recuperación.
¿Se puede prevenir?
Sí. La vacunación contra el herpes zóster reduce significativamente el riesgo de desarrollar la enfermedad y de sufrir complicaciones como la neuralgia posherpética, un dolor que puede persistir durante meses después de desaparecer la erupción.
También es recomendable mantener un estilo de vida saludable, dormir lo suficiente y controlar las enfermedades crónicas para favorecer el buen funcionamiento del sistema inmunológico.
Precauciones
Si la erupción aparece cerca de los ojos, el rostro o se acompaña de fiebre alta, dolor intenso o dificultad para ver, busca atención médica de inmediato, ya que pueden producirse complicaciones que requieren tratamiento urgente.
No revientes las ampollas ni utilices remedios caseros como sustituto del tratamiento indicado por un profesional. Los antivirales y la atención médica temprana son fundamentales para mejorar la evolución de la enfermedad.
El herpes zóster es una infección viral que puede ser muy dolorosa, pero el diagnóstico y tratamiento oportunos ayudan a reducir la duración de los síntomas y el riesgo de complicaciones. La vacunación y el cuidado de la salud general siguen siendo las mejores herramientas para prevenir esta enfermedad.
