El consejo que la madre de tres niños tiene para que seas más paciente.

La paciencia es una de las virtudes con las que cuentan algunos seres humanos. Decimos algunos porque no es tan fácil ser paciente y mucho menos en esta sociedad.

Actual que es tan acelerada. Todo lo queremos de una sola forma: bien y rápido.

Por eso, cuando algo no sale como lo esperamos, solemos estresarnos y desesperarnos de una forma incontrolable.

Sin contar con el malhumor que nos entra de repente cuando las cosas se nos escapan de las manos o no salen para nada bien.

Sin embargo, existen formas de desarrollar la paciencia ya que no es algo que deba ser totalmente innato.

Una mujer encontró la solución para ello y en esta nota te mostraremos cómo y qué fue lo que hizo. Esperamos que con la historia que te mostraremos logres cambiar un poquito tu manera de vivir.

Ser padre y darle un buen trato a los hijos.

Cuando somos padres, tener paciencia hacia nuestros hijos es una de las tareas más complejas. Hay días en los que cualquier cosa que ellos hagan, pueden poner nuestros nervios al límite y hacernos cometer acciones que no les hacen ningún bien a ellos.

De esto se dio cuenta Kelly Holmes, quien es madre de tres niños y vive en Texas, Estados Unidos. Ella notó que algunas veces no trataba justamente a su hija del medio, la cual tiene tres años de edad. Cosas típicas de niños hacían que se saliera totalmente de control.

El hecho de que su hija coloreó su muñeca, dejó los zapatos tirados en el pasillo y Kelly casi tropieza con ellos, manchó la alfombra con un marcador indeleble, hacían que Kelly terminara estresada y regañándola de manera ruda, lo cual sólo hacía a la niña sentirse infeliz.

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Kelly no deseaba eso y, un día, decidió actuar de otra manera. Se colocó unas cinco ligas para el cabello en la muñeca izquierda y comenzó a ver las cosas de manera distinta.

El truco consistía en que, cada vez que regañara a sus hijos o se estresa más de la cuenta, ella pasaría una de las ligas a la muñeca derecha. La cosa no era solo esa, sino que al final del día ella debía hacer que esas cinco ligas regresaran a su muñeca original.

Las ligas eran pasadas a la mano derecha por cada regaño que hiciera y podían regresar a la izquierda cada vez que ella besara, abrazara o diera un gesto de amor a sus hijos.

De esta manera, se compensaba un poco el mal rato que ella les hacía pasar a ellos.

Eso sí, las ligas solo eran usadas dentro de casa y cuando ella estuviera en presencia de sus hijos; para dormir o salir de casa, las ligas no se utilizaban sino crearían una dependencia en ella. Muchos padres han seguido el truco de ella y su relación con sus hijos ha mejorado.

Kelly diseñó un pdf (http://idealistmom.com/how-to-connect-with-your-child/) en donde enseña algunos de sus consejos. Esperamos que pueda serte de ayuda y no sólo lo apliques si eres padre, sino que en tus relaciones personales logres desarrollar la paciencia de esta forma.

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