La historia de Yağız Bekte, un niño de Turquía, ha llamado la atención por la extraordinaria transformación que experimentó después de recibir tratamiento para una rara alteración relacionada con la regulación del apetito.
A los 5 años llegó a pesar aproximadamente 90 kilos. Seis años después, a los 11, alcanzó los 40 kilos y pudo recuperar actividades cotidianas que antes le resultaban muy difíciles.
Una condición poco frecuente
Yağız nació con una deficiencia congénita de leptina, una hormona producida principalmente por el tejido adiposo que participa en las señales que regulan el hambre y la sensación de saciedad.
En su caso, la alteración hizo que desde muy pequeño tuviera dificultades para experimentar una sensación normal de saciedad. Su peso aumentó rápidamente: a los 18 meses ya alcanzaba los 32 kilos, a los 3 años llegó a 55 y a los 5 alcanzó los 90 kilos.
Su situación llegó a ser muy complicada
El aumento de peso afectó considerablemente su movilidad. Durante una etapa llegó a tener dificultades para caminar y necesitó apoyo respiratorio debido a las complicaciones asociadas a su condición.
Su familia buscó durante años una alternativa que pudiera ayudarlo y finalmente consiguió acceso a un tratamiento especial aprobado por las autoridades sanitarias de Turquía.
El cambio comenzó en 2022
A partir de 2022, Yağız comenzó a recibir el tratamiento bajo supervisión médica. Desde entonces experimentó una reducción progresiva de peso.
Al cumplir 11 años, había llegado a los 40 kilos, una diferencia de aproximadamente 50 kilos respecto a su máximo registrado. Según los reportes publicados en junio de 2026, continúa bajo seguimiento médico y el tratamiento debe mantenerse a largo plazo.
Ahora puede disfrutar de actividades con otros niños
Uno de los aspectos más significativos de su evolución no es solamente el cambio en la báscula, sino la recuperación de actividades que anteriormente no podía realizar.
El propio Yağız contó que antes tenía dificultades para caminar y no podía participar en las actividades de sus compañeros. Actualmente puede jugar, salir y participar en diferentes actividades recreativas junto a otros niños.
Su padre también explicó que anteriormente el pequeño se sentía triste al ver a sus amigos realizar actividades que él no podía hacer. Ahora, verlo participar y disfrutar de ellas representa una enorme alegría para la familia.
Una historia que demuestra la importancia de un diagnóstico adecuado
El caso de Yağız también sirve para recordar que no todos los problemas relacionados con el peso tienen el mismo origen. Algunas alteraciones poco frecuentes pueden afectar los mecanismos que regulan el hambre y la saciedad y requieren tratamientos especializados.
Por ello, una historia como esta no debe interpretarse como una fórmula para perder peso. El tratamiento recibido por Yağız responde a una condición médica específica y se realiza bajo supervisión profesional.
Hoy, el niño puede realizar muchas actividades que durante años parecían fuera de su alcance. Su transformación no fue resultado de un método casero ni de una dieta milagrosa, sino del diagnóstico de una condición poco frecuente y del acceso a un tratamiento médico especializado.
