Aunque a menudo se piensa que un ataque cardíaco ocurre de forma totalmente repentina, el cuerpo suele enviar señales de alerta semanas o incluso un mes antes de que se produzca el evento cardiovascular. Prestar atención a estas manifestaciones puede salvar la vida.
Síntomas comunes en las semanas previas
Fatiga inusual y extrema: Sentir un cansancio abrumador, agotamiento constante o la incapacidad para realizar tareas cotidianas sencillas sin una razón aparente.
Dolor o presión en el pecho: Una sensación de opresión, tirantez, ardor o molestia leve en el pecho que puede ir y venir o empeorar con el esfuerzo físico.
Dificultad para respirar (disnea): Sentir falta de aire o fatiga respiratoria ante actividades que antes no causaban este problema, a veces acompañada de opresión torácica.
Trastornos del sueño: Insomnio persistente, despertares frecuentes o dificultad para descansar debido a una leve incomodidad o ansiedad generalizada.
Dolores irradiados o molestia general:
Dolor sordo o entumecimiento en uno o ambos brazos, la espalda, el cuello, la mandíbula o el abdomen superior.
Mareos leves, indigestión persistente o sensación de debilidad general.
