La tragedia del MV Barima se convirtió en uno de los accidentes marítimos más graves registrados recientemente en Guyana. El ferry se hundió el 18 de julio de 2026, mientras realizaba su recorrido hacia la región de Barima-Waini.
Una tragedia con decenas de víctimas
Las cifras fueron cambiando durante los días posteriores al accidente debido a las dificultades para establecer con precisión cuántas personas viajaban a bordo.
Las autoridades llegaron a reportar 179 personas a bordo, aunque el registro de pasajeros fue objeto de cuestionamientos. Para comienzos de agosto, se habían recuperado 72 cuerpos, mientras más de 30 personas continuaban desaparecidas y eran dadas por fallecidas.
La búsqueda llegó a su fin
Durante varios días participaron equipos de rescate, embarcaciones y voluntarios en la búsqueda de personas desaparecidas y en la recuperación de cuerpos.
Sin embargo, el Gobierno de Guyana confirmó el 4 de agosto que las operaciones oficiales de búsqueda y recuperación habían concluido. El Centro de Coordinación de Rescate Marítimo continuaría funcionando para responder ante cualquier nueva información relacionada con el caso.
¿Qué ocurrió con el ferry?
El MV Barima era un barco de aproximadamente 87 años. Tras el hundimiento surgieron interrogantes sobre las condiciones de la embarcación, el número real de pasajeros y las circunstancias que llevaron al accidente.
También se informó que algunos integrantes de la tripulación dieron positivo en pruebas relacionadas con sustancias, un elemento que forma parte de las investigaciones.
Tres personas fueron acusadas
El capitán Kevin Price, el primer oficial Rondell Dwayne Roberts y el superintendente de carga Delon Granderson fueron acusados por las autoridades en relación con las muertes ocurridas durante la tragedia.
Los cargos deberán ser determinados por el proceso judicial correspondiente y no constituyen por sí mismos una sentencia de culpabilidad.
Una investigación busca determinar las responsabilidades
El Gobierno anunció una investigación independiente para establecer qué ocurrió antes y durante el hundimiento, incluyendo las discrepancias en el registro de pasajeros y posibles fallas operativas.
Mientras avanza el proceso, las familias de las víctimas continúan enfrentando las consecuencias de una tragedia que dejó decenas de hogares afectados y generó fuertes cuestionamientos sobre la seguridad del transporte marítimo en Guyana.
