Este alimento común en muchos hogares puede ser riesgoso si no se prepara de manera adecuada

Muchos alimentos que consumimos a diario son completamente seguros cuando se manipulan y cocinan correctamente. Sin embargo, algunos pueden representar un riesgo para la salud si se preparan de forma inadecuada. Uno de los ejemplos más conocidos es el pollo, un alimento rico en proteínas que puede albergar bacterias como Salmonella o Campylobacter si no se cocina lo suficiente o si se manipula incorrectamente.

Conocer las medidas básicas de seguridad alimentaria ayuda a prevenir intoxicaciones y disfrutar de los alimentos de forma segura.

¿Por qué el pollo puede representar un riesgo?

El pollo crudo puede contener bacterias que no alteran su aspecto, olor o sabor. Estas pueden causar enfermedades transmitidas por alimentos si llegan al organismo a través de carne poco cocida o por contaminación cruzada con otros alimentos.

Los síntomas de una intoxicación alimentaria pueden incluir diarrea, dolor abdominal, fiebre, náuseas y vómitos.

Errores comunes al prepararlo

Algunas prácticas aumentan el riesgo de contaminación:

  • No cocinar el pollo completamente.
  • Utilizar la misma tabla o cuchillo para el pollo crudo y alimentos listos para consumir.
  • No lavarse las manos después de manipular carne cruda.
  • Dejar el pollo a temperatura ambiente durante mucho tiempo.

Contrario a lo que muchas personas creen, no se recomienda lavar el pollo antes de cocinarlo, ya que las salpicaduras de agua pueden dispersar bacterias por la cocina.

Cómo prepararlo de forma segura

Para reducir el riesgo de enfermedades alimentarias:

  • Cocina el pollo hasta que alcance una temperatura interna segura y no queden partes rosadas.
  • Lava tus manos con agua y jabón antes y después de manipular carne cruda.
  • Limpia y desinfecta utensilios y superficies de trabajo.
  • Conserva el pollo refrigerado hasta el momento de cocinarlo.
  • Separa siempre los alimentos crudos de los cocidos o listos para consumir.

Estas medidas ayudan a disminuir significativamente el riesgo de contaminación.

Precauciones

Si después de consumir pollo presentas diarrea intensa, fiebre alta, vómitos persistentes, sangre en las heces o signos de deshidratación, busca atención médica de inmediato. Algunas infecciones alimentarias pueden requerir tratamiento específico.

Las personas mayores, los niños pequeños, las mujeres embarazadas y quienes tienen el sistema inmunológico debilitado son más vulnerables a las complicaciones de las enfermedades transmitidas por alimentos, por lo que deben extremar las medidas de higiene y cocción.