Ese pequeño “toque” que a veces sentimos al saludar, rozar una mano o tocar una puerta metálica suele deberse a la electricidad estática. Aunque puede sorprender o incomodar, normalmente es un fenómeno cotidiano e inofensivo.
Todo comienza con la acumulación de cargas
Al caminar sobre una alfombra, usar cierta ropa o rozar distintos materiales, el cuerpo puede ganar o perder electrones. Esto genera una acumulación de carga eléctrica en la superficie de la piel.
El contacto libera la energía
Cuando tocas a otra persona u objeto con una carga diferente, los electrones se mueven rápidamente para equilibrar ambas cargas. Ese pequeño movimiento es lo que se percibe como una descarga.
¿Por qué ocurre más en épocas secas?
El aire seco favorece la electricidad estática porque hay menos humedad para dispersar las cargas acumuladas. Por eso es más común sentir estos “toques” en climas fríos o con poca humedad.
La ropa puede influir
Algunos tejidos, especialmente los sintéticos como el poliéster o el nylon, generan más fricción y facilitan la acumulación de electricidad estática.
El calzado también tiene un papel
Las suelas de goma pueden aislar el cuerpo del suelo, evitando que la carga eléctrica se descargue poco a poco.
Generalmente no representa un peligro
Estas descargas suelen tener una intensidad muy baja y no son peligrosas para la mayoría de las personas, aunque pueden sentirse más fuertes en determinadas condiciones.
Cómo reducirlas
Para disminuir la electricidad estática puedes:
- Usar crema hidratante en la piel.
- Preferir ropa de algodón.
- Aumentar la humedad en los espacios cerrados.
- Tocar primero una superficie metálica con una llave.
- Evitar arrastrar los pies sobre alfombras.
